miércoles, 1 de junio de 2016

Miguel Grau

Miguel Grau Seminario
M Grau(2).jpg
Gran Almirante del Perú.
Almirante AP
LealtadFlag of Peru (1825-1950).svg Perú
CondecoracionesTítulo de Gran Almirante del Perú otorgado por elCongreso de la República del Perú
MandosComandante del Monitor Huáscar, Comandante de la Escuadra Peruana, Comandante de la Marina de Guerra del Perú.
Participó en

Nacimiento27 de julio de 1834
PaitaFlag of Peru.svg Perú
Fallecimiento8 de octubre de 1879
Punta AngamosBolivia
(hoy Chile)
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Miguel María Grau Seminario (PaitaPerú27 de julio de 1834 - Punta AngamosBolivia8 de octubre de 1879) fue un marino peruanoalmirantede la Marina de Guerra del Perú y destacado patriota peruano, máximo orgullo de la República del Perú. Se le conoce también como El caballero de los mares.
Antes de participar en la guerra del Pacífico, logró una curul en el parlamento peruano como representante de Paita - Piura. Es consideradohéroe máximo de la Marina de Guerra del Perú y de la nación peruana.
El 10 de octubre de 1868, junto a Francisco BolognesiAlfonso Ugarte,Lizardo Montero, entre otros, fundó el Club de la Unión; un importante club social peruano. Fue también miembro ilustre del tradicional Club Nacional.

Nacimiento

Miguel Grau nació en el puerto de Paita el 27 de julio de 1834.a Sin embargo, una versión tradicional errónea muy difundida ha situado su nacimiento en la ciudad de Piura.2 Fue hijo del teniente coronelgrancolombiano (más tarde nacionalizado peruano) Juan Manuel Grau Berrío, natural de Cartagena de Indias, que llegó al Perú formando parte del ejército del Libertador Bolívar, y de María Luisa Seminario y del Castillo,piurana de nacimiento, descendiente de los fundadores españoles de Piura. Fue el tercero de cuatro hermanos; los mayores se llamaron Enrique Federico y María Dolores Ruperta; y la menor, Ana Joaquina Jerónima del Rosario.
Su casa estaba ubicada en la parte baja de la ciudad de Paita que en ese entonces contaba con poco más de 5000 habitantes, pero ya había visto nacer a grandes héroes peruanos como los Hermanos Cárcamo que pelearon junto a Gálvez en el Combate del 2 de Mayo. Según cuenta la leyenda, su casa fue destruida totalmente por las fuerzas chilenas de Patricio Lynch cuando entraron al puerto y en el saqueo lo quemaron en su totalidad.
Por entonces, el Perú vivía una época de inestabilidad e intrigas políticas que ocasionaban sublevaciones e intentos de golpe de estado. El país acababa de salir de la primera guerra civil de su historia republicana (enero-abril de 1834). En los años siguientes se desató la guerra por el establecimiento de la Confederación Perú-Boliviana, y tras un breve periodo de calma, surgieron las guerras entre restauradores y confederados, que culminaron con el triunfo de los primeros en labatalla de Yungay, el 20 de enero de 1839. El Perú y Bolivia volvieron a ser estados separados. Se produjo entonces laRestauración en el Perú, asumiendo el poder el mariscal Agustín Gamarra. Éste, obsesionado por anexar Bolivia al Perú, invadió dicha república, pero fue derrotado y muerto en la batalla de Ingavi, el 18 de noviembre de 1841. Sucedió entonces la contraofensiva de los bolivianos, que invadieron el sur peruano.
Fue entonces cuando el teniente coronel Juan Manuel Grau Berrío (padre de Miguel Grau), entonces retirado del servicio y dedicado al comercio, juzgó que debía retornar al ejército peruano para defender a su segunda patria. Escribió a Lima a su viejo jefe y amigo, el general Antonio Gutiérrez de la Fuente, ex Vicepresidente de la República que ejercía el mando del Ejército del Norte, pidiéndole una colocación en filas. La respuesta fue favorable. El general Gutiérrez de la Fuente, en carta del 6 de enero de 1842, expresó al teniente coronel Grau que aceptaba sus servicios "con entusiasmo" y lo llamó a la capital.3
En julio de 1842, el padre de Grau se incorporó a la Secretaría del general Gutiérrez de la Fuente, quien lo destinó aAyacucho. En junio se celebró la paz con Bolivia (Tratado de Puno), pero una vez más, en el Perú se desató la guerra civil y la anarquía. El sucesor de Gamarra, el señor Manuel Menéndez (presidente del Consejo de Estado), fue derrocado por el general Juan Crisóstomo Torrico. Éste a su vez fue derrotado por el general Francisco de Vidal (segundo vicepresidente del Consejo de Estado), en la batalla de Agua Santa, cerca de Pisco, el 17 de octubre. En el mar, la barca Limeña y la corbeta Yungay se batieron a la vista de Paita. En noviembre, el general Vidal, ya como Presidente del Perú, nombró a Juan Manuel Grau, vista de aduana en Paita.


Carrera militar

Primeros contactos con el mar

Retrato de Miguel Grau.
En Paita la actividad marítima civil es grande. Todos los navíos que hacen el tráfico entre Panamá y el Callao tocan en su rada. Funciona en el puerto la escuela náutica que, para formar pilotos capaces de dirigir con acierto la marina civil del Perú, había fundado el vencedor de Yungay, el mariscal Agustín Gamarra. Al pequeño Miguel, que sólo tenía ocho años, le fascina la inmensidad del océano. Su vocación naval comienza a despertar.
Miguel Grau tiene nueve años y sigue los primeros cursos de instrucción primaria. El muchacho, listo y resuelto, ha sido educado con dureza por el padre para conseguir con ello templar su carácter y acerar su voluntad. Como siente la atracción del mar, obtiene en marzo de 1843, tras continuos ruegos, el permiso paterno para embarcarse en un bergantín de la marina civil dedicado al tráfico marítimo entre Paita y otros puertos del litoral peruano y de los países del norte hasta Panamá. El capitán del buque es el capitán de travesía don Manuel Francisco Herrera, gran amigo de Juan Manuel Grau y Berrío. La profesión está decidida y el niño de nueve años logra imponer su voluntad y se hace marino civil. En casa quedan los padres y tres hermanos más: Enrique, Dolores y Ana.
El comienzo de su carrera náutica no tiene buenos augurios. El buque zozobra y el aspirante a marino se salva de forma milagrosa, retornando al hogar para volver al colegio.
En 1844, Grau, que siente la nostalgia del mar, ruega al padre que le de autorización para regresar a bordo. Su padre vuelve a acceder. Esta vez queda definitivamente consagrada la carrera náutica de Grau, que se embarca en diferentes buques, a veces con breves retornos a la patria y al hogar paterno de Paita. En esos viajes recorre todos los mares y los puertos más importantes del mundo, así como otros que recién se abrían a los marinos occidentales.
Igualmente visita las lejanas y entonces desconocidas islas oceánicas. El mismo almirante ha dejado una relación circunstanciada y concisa de los azares de ese período de su existencia.4

Guardia marina

Durante estos viajes aprende la ciencia y el arte de la navegación y conoce a hombres de muchos países que hablan distintos idiomas. De regreso al Perú, el piloto Grau, graduado en Inglaterra como oficial de la marina mercante, que ya es un lobo de mar, 12 años de marino civil, se establece en Lima, donde ingresa a la Marina Militar del Perú.
En el mismo año, 1853, en que Grau deja la marina civil para convertirse en Marino Militar, su padre, consigue que, en atención a sus méritos militares y leales servicios prestados al Perú, las Cámaras Legislativas asignen a su favor una pensión de gracia, de por vida, de cuarenta pesos mensuales. Aprobada en la Cámara de Diputados el otorgamiento de dicha pensión, la Comisión Militar del Senado la aprueba, igualmente, con un honroso dictamen, en que se califica a Grau padre como "viejo soldado de la independencia americana".5
Durante los viajes del joven Grau, la Marina militar del Perú se había incrementado. Permanente preocupación del presidente Ramón Castilla y Marquezado, el militar y gran organizador del Perú, ha sido la de reforzar la escuadra. El Perú cuenta ahora con más buques: el Rímac, construido en Nueva York, de 1.300 toneladas y armado con cuatro cañones, lafragata Mercedes, los bergantines Guise y Gamarra y las goletas Peruana y Héctor.
El 14 de marzo de 1854, gobernando el Perú el sucesor de Castilla, general José Rufino Echenique, libremente elegido en comicios públicos, Miguel Grau, de 19 años, ingresa en la Marina militar como guardia marina.

Reincorporación[editar]

El 11 de abril de 1861 el Congreso Nacional expide la ley de reparación, ordenando que se inscriba en la lista militar a todos los jefes y oficiales del Ejército y de la Armada que fueron borrados de ella en virtud del decreto dictado el 15 de enero de 1855, diez días después de la batalla de La Palma. Al mes siguiente, el 25 de mayo, el mismo Congreso promulga otra ley por la cual quedan comprendidos en los efectos de la anteriormente citada los "Generales, Jefes y Oficiales, que hallándose o no en servicio, tomaron parte de la revolución que terminó el año 1858".
Al cabo de tres años de ausencia, Grau, comprendido en los efectos de las mencionadas leyes de reparación, vuelve al Perú. En diciembre de 1861 se presenta al Gobierno y pide que se declaren los goces que le corresponden como indefinido. El recurso que presenta lleva fecha de 6 de diciembre y corre en original en su expediente de reconocimiento de servicios.8
En observancia de las disposiciones citadas por Grau, el 24 de abril de 1862 se resuelve favorablemente su solicitud, ordenándose inscribir al "alférez de fragata Miguel Grau" en el "Escalafón General de la Armada" con "7 años y 27 días de servicios" y, a la vez, se le expide "cédula de licencia indefinida".9
Solucionada su situación en la Marina militar, como oficial en retiro, Grau continúa en la marina civil todo el tiempo que dura la segunda administración del mariscal Castilla, que concluye su gobierno el 24 de octubre de 1862 y entrega la banda presidencial al mariscal Miguel de San Román. Fallecido el nuevo presidente el 4 de abril de 1863, asume transitoriamente el poder el segundo vicepresidente, general Pedro Díez-Canseco, hasta el 5 de agosto de ese año, en que regresa de Europa el primer vicepresidente, general Juan Antonio Pezet. Al mes siguiente, en septiembre, Grau es llamado al servicio activo y ascendido.
Efectivamente, el 12 de septiembre de 1863, el comandante general de la Marina militar, capitán de navío José María Silva Rodríguez transcribe al señor Ministro de Estado en el despacho de Guerra y Marina la siguiente orden general de la Armada:
"Por decreto supremo de fecha de ayer, se ha llamado al servicio activo al alférez de fragata don Miguel Grau, que se hallaba en la condición de indefinido, expidiéndole al mismo tiempo despachos de teniente segundo de la Armada". Y al día siguiente se dicta una resolución que dice: "Su señoría el Comandante General del Departamento, se ha servido destinar a la dotación del vapor Lerzundi al teniente segundo de la Armada, don Miguel Grau."
Menos de tres meses después, el 4 de diciembre, Grau es ascendido a teniente primero graduado.10

En comisión a Europa[editar]

Fotografía de Miguel Grau.
En el Lerzundi, de 850 toneladas con 6 cañones, construido en Filadelfia en 1853, y reincorporado a la Marina de Guerra del Perú después de cuatro años de ausencia, Grau permanece a bordo sólo cuatro meses, durante los cuales estrecha su amistad con el comandante del buque, el prestigioso marino capitán de corbeta Aurelio García y García, intimidad que permanecerá inalterable hasta el día de la muerte de Grau.
En la revista de comisario que mensualmente se realiza en todos los buques de la escuadra, y cuya relación se remite a la Comandancia General de Marina, figuran por última vez los nombres de García y García, como comandante del Lerzundi y de Grau, como su segundo, en enero de 1864. Y es que el Gobierno envía con premura a Europa a ambos jefes, así como a otros marinos, con el encargo de construir y adquirir modernas unidades navales que permitan reforzar la escuadra y hacer frente a cualquier agresión. Días antes de partir, el 8 de enero, se concede a Grau la efectividad del grado de teniente primero.11
La decisión del presidente de la república, el general Pezet, de comprar nuevos buques se justifica no sólo porque los que existen carecen de los más modernos elementos de combate, sino porque las relaciones con España se tornan delicadas y difíciles (de acuerdo con las condiciones de la Capitulación de Ayacucho, el gobierno del Perú, cuya independencia España seguía sin reconocer, reconocía ciertas deudas con España, que aún no se habían pagado; la presión de los tenedores de bonos españoles, unido a la política de O'Donnell, tendente a incrementar el prestigio exterior de España, habían exacerbado las tensiones hispano-peruanas). Fragatas españolas de primera línea surcan costas peruanas desde julio del año anterior, causando alarma y recelo a los gobiernos de Perú y Chile, no obstante que la expedición, según se asegura, tiene un carácter exclusivamente científico.
Empero, los temores de un conflicto se confirman a raíz de las reclamaciones diplomáticas efectuadas por la flota española, fondeada en el Callao al saberse que, en la hacienda Talambo, en Chiclayo, había surgido un incidente entre campesinos, en el que resultó muerto un ciudadano español. El gobierno español envió a un representante dotado de un título de la época de la colonia (comisario regio), cuya llegada fue considerada como una intromisión en la soberanía interna peruana y, por tanto, la autoridad peruana no quiso recibirlo oficialmente. Tomando como excusa este incidente diplomático, el 14 de abril de 1864 la escuadra española, integrada por las fragatas Resolución y Triunfo y la goletaCovadonga, ocupa las islas Chincha y arría el pabellón peruano.
Para explicar la agresión, el comandante de la escuadra española, brigadier Luis Pinzón, habla de perentorios reclamos de súbditos españoles y en circular al cuerpo diplomático afirma haber ejecutado un acto de reivindicación de derechos usurpados a la Corona de España desde la batalla de Ayacucho del 9 de diciembre de 1824.
De inmediato, los representantes extranjeros acreditados en Perú secundan las protestas del gobierno peruano por la ocupación de parte del territorio nacional y expresan que "se seguirá considerando a las Islas Chincha como pertenecientes a la república peruana".
El Congreso Americano que reúne en Lima a plenipotenciarios de gobiernos amigos del Perú apoya también con toda decisión la enérgica actitud del gobierno peruano, de rechazo a la ocupación de las islas, y dirige una nota al jefe de la escuadra española, con fecha de 31 de octubre, defendiendo la soberanía del Perú sobre las islas. En uno de sus párrafos la nota dice:
"Esta ocupación a que no precedió la negativa por parte de Perú a satisfacer reclamos clara y expresamente individualizados; que no fue consecuencia de una declaración de guerra hecha con arreglo a las prescripciones de la ley internacional; que se ejecutó bajo el amparo de un derecho de reivindicación y de un estado de tregua inconciliable con la independencia indisputada de la República del Perú, hiere los derechos de todos los estados del continente e introduce justas y fundadas alarmas en orden a los designios de la España sobre su condición de naciones independientes."
Mientras estos hechos ocurren y las gestiones diplomáticas se tramitan, los marinos peruanos en Europa han intensificado sus actividades para la compra de buques, con resultados positivos. La misión confiada a ellos ha sido cumplida, tras examinar y reconocer las naves más apropiadas que pueden adquirirse de inmediato, y se activan a la vez los trabajos de construcción de dos blindados.
En efecto, dos semanas antes de la ocupación de las islas Chincha, el 30 de marzo de 1864, se firma en Londres, con la casa J.A. Samuda & Brothers, la construcción de la fragata Independencia, cuyo costo se estipuló en 108.000 libras esterlinas. Los firmantes por Perú fueron el cónsul, Enrique Kendall, y el capitán de fragata Aurelio García y García.
En agosto, se decide en Europa la adquisición de dos corbetas francesas y los delegados fiscales en Londres, Manuel Pardo y José Sevilla, escriben al capitán de navío José María Salcedo para que proceda sin demora a la compra de los buques franceses, que se hallan en Saint-Nazaire y en Nantes, y que han sido examinados por el comandante García y el teniente Grau. Se trata de las corbetas Shangay y San Francisco, mandadas construir durante la Guerra de Secesión de Estados Unidos por el gobierno de la Unión. Se trataba de buques de mucho andar, movidos a hélice, con fuerza de 500 caballos, 1.600 t y armados con 14 cañones de a 70 libras. En la mencionada carta se expresa que la resolución se adopta"después de tomar en consideración las opiniones de los señores García y García y Grau".12
No obstante estar resuelta la compra de las corbetas, la adquisición de la Shangay, a la que se re rebautizó como Unión, no se produce hasta fines de noviembre de 1864 y la de la San Francisco, rebautizada América, hasta mediados del mes siguiente. Federico L. Barreda, nombrado ministro en París y Londres, había llevado a cabo gestiones para dotar a la Marina de Guerra con las unidades y fue el encargado de la compra.
Al particular, en carta que el 1 de septiembre de 1864 escribió el señor Barreda a Mariano José Sanz, su antecesor como ministro en Londres, le dice que había reunido al comandante Salcedo "con los señores García y García y Grau" para decidir sobre la compra de las naves examinadas (Unión y América) y que después de una larga discusión resultó el acuerdo unánime para la compra de los buques.13
Adquiridas las corbetas, el teniente primero Miguel Grau es nombrado comandante de la Unión. Inmediatamente Grau se dirige a Saint-Nazaire y se hace cargo del buque el 15 de diciembre de 1864.
Al día siguiente, García y García escribe al ministro de Guerra y Marina en Lima dando cuenta de los nuevos armamentos y buques comprados por el ministro Barreda y se refiere, en seguida, a la necesidad de "oficiales idóneos para llenar esas dotaciones", lo que obliga al ministro, dice, a solicitarle que "pusiese a su disposición al teniente primero Miguel Grau Seminario que se hallaba a sus órdenes, cosa que en el acto he verificado, pasando ese Oficial al continente". Agrega que se ha quedado privado de los muy importantes servicios de Grau y que necesita "oficiales inteligentes", para conservar "la mayor vigilancia en los diversos trabajos del buque, armamento y máquinas", en atención a que se "construyen en puertos separados por largas distancias".14
Meses antes, el 12 de agosto, admitió el Perú la propuesta de la casa Laird de Birkenhead, frente a Liverpool, para construir un buque sólido con aparejo de bergantín. Ese otro blindado, cuya construcción va a vigilar el capitán de navíoJosé María Salcedo, será el Huáscar, el buque donde encontraría honrosa muerte Miguel Grau.
El 31 de diciembre de 1864, el capitán de fragata Ignacio Dueñas, de la Comisión de Construcción Naval en Londres, escribe al ministro de Guerra y Marina en Lima y le confirma que Barreda ha dado la comandancia de los nuevos buquesAmérica y Unión al capitán de corbeta Juan Pardo de Zela Urizar y al teniente primero Miguel Grau, respectivamente.